Otras antropologías estructurales

-

por RYAN ANDERSON – Universidad Santa Clara

Un poco de antropología estructural, pero de otro tipo.

Hay un lugar llamado Terra Mar. Es este punto de tierra que se adentra en el mar. En las décadas de 1980 y 1990, sabía que estaba cubierto de roca u hormigón «falsos». Simplemente lo estaba. Realmente no sabía por qué ni pensé mucho en ello. Hoy en día me parece diferente, lo veo con otros ojos. Es una mezcolanza de hormigón proyectado y otros métodos para hacer paredes artificiales. Todo para intentar proteger contra la erosión y la pérdida de costas. Es una tarea interminable. Funciona por un tiempo (ver la imagen de arriba).

Este tipo de hábitos y patrones dan como resultado espacios complicados, problemáticos y, a veces, peligrosos. Los diques de Terramar se degradan, fallan y se rompen lentamente con el tiempo. Sólo duran un tiempo. Hay una situación similar en Pleasure Point, California, donde también realicé trabajo de campo (ver las imágenes de abajo).

Compración 2005-2021 (fotos de R. Anderson)

Ese malecón, que se espera que dure unos cincuenta años, eventualmente dará como resultado una costa en la que casi no quedará playa alguna. El malecón, construido hace unos diez años, ya ha empezado a fallar aquí y allá. Hay lugares donde fragmentos y barras de refuerzo ensucian la playa. En un caso, un surfista local fue empalado con una barra de refuerzo oxidada mientras intentaba regresar a la orilla. Durante las tormentas recientes, los socorristas tuvieron que rescatar a surfistas que quedaron atrapados y no pudieron entrar de manera segura debido a las grandes olas y mareas.

Estas son las tensiones. Las costas que la gente conoce y las costas que esperan. Las playas, hogares, valores y medios de vida que esperan proteger. Este tipo de estructuras (diques marinos, escolleras, embarcaderos, espigones) son intentos de mantener esos valores en su lugar.

Más en AntropoUrbana:  Contando la vida en la época de la extinción

Y, al final, están las costas que nos quedan mientras tanto: erosionadas, cambiantes, degradantes, a veces peligrosas y en un estado aparentemente constante de reparación y mantenimiento. Como ese malecón en Terramar. Todo esto, todas estas esperanzas y estructuras materiales asociadas, se enfrentan a las realidades de los procesos costeros, del agua salada, de las mareas, del tiempo.

Fuente: RBAanthro/ Traducción: Maggie Tarlo

Comparte este texto

Textos recientes

Categorías