La tradición de derechos humanos surasiática

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por LIVIA GERSHON

En los Estados Unidos, a menudo rastreamos la historia del pensamiento sobre los derechos humanos desde la Carta Magna, pasando por John Locke y otros pensadores de la Ilustración, y hasta varias declaraciones de la ONU sobre principios universales. Pero, como escribe el politólogo Abhay Vikram Singh, India tiene su propia historia de concepciones filosóficas de los derechos humanos que, a veces, es paralela a la europea y, a veces, va en una dirección muy diferente.

Singh escribe que los textos sagrados conocidos como los Vedas, escritos hace unos 3500 años, identifican explícitamente a todos los humanos como iguales y declaran que todos tienen los mismos derechos a la comida y al agua. Las reglas del dharma, construidas sobre la base de los Vedas, establecen las responsabilidades tanto de los individuos como de los estados para proteger los derechos humanos, con más énfasis en estos deberes que en los derechos mismos.

“Se argumentó que si todos cumplieran con los deberes correspondientes a su posición en la vida, nadie se quejaría de ningún daño”, escribe Singh.

La antigua epopeya hindú Mahabharata, compilada entre el siglo III a. C. y el siglo III d. C., incluye conceptos muy parecidos a la «regla de oro» cristiana: «No hagas nada a los demás que, si te lo hicieran a ti, te causaría dolor» y «Lo que uno ama para sí mismo, debe amarlo también para los demás».

Los antiguos pensadores del sur de Asia a menudo se centraban en proteger los derechos y la dignidad de las personas frente a gobernantes poderosos. En la India moderna, escribe Singh, los teóricos políticos han abordado los derechos humanos desde diferentes direcciones. Los liberales, como el prominente reformador de principios del siglo XIX Raja Ram Mohan Roy, enfatizaron los derechos de propiedad, así como la inclusión de los indios en las decisiones políticas bajo el dominio colonial británico.

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Pero estos pensadores tendían a tratar los derechos como concesiones de los gobernantes. A medida que crecía la oposición al Raj británico a principios del siglo XX, algunos radicales comenzaron a hablar de los derechos naturales. En palabras del escritor del movimiento independentista indio Bipin Chandra Pal, “hay ciertos derechos que los gobiernos no crean; son derechos primarios, derechos que son inherentes a cada ser humano individual”. Pal trazó esta línea de pensamiento no hacia Locke sino hacia los antiguos textos hindúes, que según él implican que cada ser humano contiene el espíritu de Dios, «y así como Dios es eternamente libre, autorrealizado, así todo hombre es eternamente libre y autorrealizado».

Singh escribe que Mahatma Gandhi trató de sintetizar las escuelas de filosofía liberal y radical, buscando ideas que personas de todas partes de la sociedad india pudieran apoyar. Postuló que los derechos no fueron creados por el estado sino por los individuos, en función del cumplimiento de sus deberes y la devoción a la verdad. Mientras tanto, los pensadores socialistas indios, tanto antes como después de la independencia, centraron su concepción de los derechos humanos en gran medida en cuestiones sistémicas como acabar con la pobreza.

Singh concluye su artículo con una descripción general de las declaraciones y convenciones internacionales sobre los derechos de los niños. De acuerdo con la primera idea de los derechos humanos en los Vedas, estos a menudo demuestran cómo los derechos de una parte, como el derecho de los niños a la nutrición, la atención médica y la educación, implican los deberes de otra persona.

Fuente: Jstor/ Traducción: Horacio Shawn-Pérez

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