
por DEANA L. WEIBEL – Universidad Estatal de Grand Valley
Al principio de la película de ciencia ficción de Phil Lord y Christopher Miller, Project Hail Mary, el profesor de secundaria Ryland Grace, interpretado por Ryan Gosling, recibe la tarea de una coalición internacional de descubrir la biología de un extraño microbio conocido como «astrófago» que ha estado absorbiendo energía de un Sol cada vez más tenue.
Grace es biólogo molecular de formación, pero sus ideas polémicas y su actitud excesivamente confiada lo han mantenido fuera de la academia. El espectador verá a través de recuerdos que, a medida que ha madurado, desarrolló una habilidad vital para resolver la crisis de los astrófagos: la humildad intelectual.
Soy una antropóloga que estudia a astronautas y profesionales del espacio para entender qué simboliza el espacio para las personas que lo experimentan de primera mano. El personaje de Grace en Project Hail Mary desarrolló varios de los rasgos que he observado en los astronautas que he entrevistado. Estas características resultan esenciales para el éxito en situaciones de alto riesgo e incertidumbre. Advertencia: se revelarán algunos puntos de la trama a continuación.
Grace ha sido elegido como uno de los primeros en estudiar al astrófago debido a su tesis doctoral sobre si la vida puede existir sin agua, una postura audaz en el mundo de la ciencia que, junto con su respuesta grosera a los revisores académicos, ha provocado que lo expulsen de las conferencias científicas formales. Los microbios solares que se comen al Sol parecen vivir sin agua, por lo que Grace es el experto reconocido.
Desafortunadamente, Grace no puede ver el interior de los misteriosos y opacos organismos hasta que uno muerto se vuelve traslúcido. Finalmente, Grace puede ver dentro del microbio para estudiarlo, y cree que su hipótesis sobre la vida que no necesita agua será demostrada. Sin embargo, el análisis químico revela que el astrófago está compuesto principalmente de agua.
En un momento que socava tanto su pericia como sus expectativas, Grace se equivoca. Destrozado, tiene un berrinche, observado por una desconcertada asamblea de líderes internacionales.
Lo que realmente importa no es que Grace esté equivocado, sino lo que hace después. Solo después de que Grace supera su frustración y su necesidad de tener razón es capaz de seguir adelante, regresando al problema con curiosidad en lugar de actitud defensiva y con la determinación de aprender lo suficiente sobre el astrófago para que salvar al mundo sea una posibilidad.
Admitir lo que no sabes
Quizás el verdadero héroe de la historia no sea el propio Ryland Grace, sino su humildad intelectual. La humildad intelectual, la admisión del propio conocimiento limitado y la voluntad de aprender de los demás, a veces parece estar infravalorada, particularmente por aquellos en posiciones de liderazgo.
Las personas que son intelectualmente humildes dirán cosas como: «Cuéntame más» o «Ojalá se me hubiera ocurrido a mí». No se sienten amenazadas al admitir vulnerabilidad.
Algunas personas, sin embargo, se sienten amenazadas por la idea de admitir un conocimiento incompleto o de parecer que tienen limitaciones. En lugar de confesar lo que no saben, pueden reclamar un tipo de certeza que va más allá de su verdadera experiencia, cerrando cualquier cuestionamiento posterior. La humildad intelectual, por el contrario, anima a alguien a permanecer comprometido al resaltar cuánto le queda aún por aprender.
Ser contradicho por los hechos puede producir diversas reacciones. Para alguien sin humildad intelectual, no saber puede sentirse como un fracaso. Puede llevar a la defensividad, la negación o el rechazo a participar. Con humildad, sin embargo, no saber es más interesante que aterrador. La actitud defensiva desaparece, reemplazada por la curiosidad.
Cuando Grace se da cuenta de que sus expectativas sobre el astrófago no están respaldadas por la evidencia científica, pasa de sentirse seguro a sentirse inseguro. La realidad misma no ha cambiado, pero el sentido de la realidad de Grace cambia de una manera importante. Se da cuenta de que todavía hay mucho que necesita aprender sobre estos microbios, sin que las suposiciones bloqueen el nuevo conocimiento. Su humildad intelectual le otorga un camino a seguir, una forma de reiniciar y absorber nueva información sin bloquearse.
La humildad intelectual como método
Ryland Grace está dispuesto a aprender, y esto le sirve de mucho a lo largo de la película. Su humildad intelectual funciona como un método, guiando cómo aborda los problemas paso a paso.
Por ejemplo, una vez que se da cuenta, para su consternación, de que el astrófago está hecho de agua, Grace reconoce esta nueva verdad. No le gusta, pero la acepta. De ahí en adelante, evita hacer suposiciones sobre el astrófago. En cambio, pone a prueba hipótesis utilizando herramientas sencillas improvisadas con artículos disponibles en una tienda de grandes superficies.
Su compañero en este experimento es Carl, interpretado por Lionel Boyce, quien está allí como una especie de mitad «niñera» y mitad guardia de seguridad, vigilando a Grace pero también siendo atraído irresistiblemente por su órbita científica.
La humildad intelectual de Grace transforma a Carl de un guardián a un socio. Aunque Carl no es científico, cuando Grace tiene que averiguar cómo hacer que el experimento del laboratorio con el astrófago replique las condiciones que causan la crisis en nuestro sistema solar, es Carl quien sugiere una solución.
En lugar de molestarse porque alguien que no es científico supiera más que él, Grace reconoce el valor de la solución, agradece a Carl y utiliza la idea de Carl para alcanzar un descubrimiento crucial, demostrando ser abierto a las ideas y comentarios de los demás.
Cuando los experimentos de Grace encuentran dificultades, él avanza sin actitud defensiva y, en su lugar, muestra una curiosidad creciente. Su método de humildad intelectual consiste en admitir la ignorancia, probar variables y revisar las hipótesis de trabajo basándose en nuevos datos, permaneciendo abierto a las sugerencias de otros en todo momento. Para tomar prestada una frase de una historia espacial diferente, «este es el camino».
De la ciencia ficción a la exploración espacial real
Aunque Project Hail Mary es ficción, la actitud mostrada por Ryland Grace es algo que he visto en entrevistas etnográficas con astronautas y otros profesionales del espacio, incluidos ingenieros, astrónomos y cirujanos de vuelo. La etnografía es un método de investigación, generalmente realizado a largo plazo, que combina entrevistas y observación participante.
Al enfrentarse a la realidad del universo, un enorme vacío estrellado que los humanos apenas estamos empezando a comprender, los científicos y exploradores espaciales a menudo quedan atónitos y humillados por el alcance de su propia ignorancia. Aunque, sin duda, hay personas poco humildes construyendo cohetes o yendo al espacio, la humildad intelectual es a menudo una fuerza guía entre muchos investigadores espaciales exitosos.
En mi libro, The Ultraview Effect, rastro la forma en que un sentido de asombro cósmico puede provocar sentimientos de humildad y apertura, que sirven como catalizadores para la curiosidad. Este patrón, que comencé a notar después de que un astronauta me contara cómo ver miles de millones de estrellas con sus propios ojos le hizo darse cuenta de lo poco que sabía en realidad, es muy similar a lo que Grace experimenta en la película.
Estar abierto al asombro y estar dispuesto a ser humillado por él no es una debilidad sino una fortaleza. Y en su adopción de la humildad intelectual, Grace hace honor a su nombre.
The Conversation. Traducción: Maggie Tarlo