Los animales urbanos se comportan igual en todo el mundo

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por DANIEL T. BLUMSTEIN, PETER MIKULA y PIOTR TRYJANOWSKI

Los monos urbanos en Nueva Delhi son tan audaces que te robarán el almuerzo directamente del plato. Si has pasado tiempo en Nueva York, probablemente hayas visto a las ardillas intentar hacer lo mismo. Los ibis blancos de Sídney se ganaron el apodo de «pollos del basurero» por robar basura y sándwiches.

Este comportamiento descarado no es normal para la mayoría de las especies en el campo, pero aparece en la fauna urbana, y no solo en estas ciudades.

Los estudios muestran que los animales que viven en entornos urbanos de todo el mundo presentan conjuntos comunes de comportamientos. Al mismo tiempo, estos animales urbanos están perdiendo rasgos que necesitarían en la naturaleza. Este proceso en el que el comportamiento de los animales urbanos se vuelve más similar se conoce como «homogeneización conductual» y acompaña a la pérdida de diversidad de especies con la urbanización.

Estudiamos a los animales en entornos urbanos para entender cómo los humanos pueden ayudar a la fauna silvestre a prosperar en un mundo en proceso de urbanización. En un nuevo estudio, exploramos las causas y las consecuencias a largo plazo de estos cambios de comportamiento para la fauna urbana.

¿Qué hace que los animales en las ciudades sean similares?

Las ciudades, a pesar de sus diferencias locales, comparten muchas de las mismas características en todo el mundo: son más cálidas que el campo circundante, ruidosas, están contaminadas por la luz y, lo más importante, están dominadas por las personas.

Las ardillas de Nueva York, los monos de Nueva Delhi, las gaviotas en las ciudades costeras del Reino Unido y otros animales urbanos han aprendido que las personas son una fuente de alimento. Y debido a que las personas normalmente no dañan a los animales, los animales que habitan en la ciudad aprenden a no temer a la gente.

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Las ciudades también impulsan la evolución. Los humanos y los cambios que hemos traído a las ciudades han llevado a la supervivencia de los animales más audaces, y esos animales más audaces transmiten sus rasgos a las generaciones futuras. En genética, los científicos se refieren a esto como que el entorno «selecciona» esos rasgos. No es solo el robo de sándwiches lo que es más común entre la fauna urbana; las aves urbanas también suenan más parecidas.

¿Por qué? Las ciudades son ruidosas y están llenas de ruido de tráfico, por lo que aquellos que pueden comunicarse eficazmente en ese entorno tienen más probabilidades de sobrevivir y transmitir esos rasgos.

Por ejemplo, las aves urbanas pueden cantar más fuerte, empezar a cantar más temprano en la mañana o en frecuencias más altas para evitar ser silenciadas por el ruido de baja frecuencia del tráfico.

Las ciudades seleccionan individuos y especies inteligentes porque eso es lo que se necesita para sobrevivir.

Los animales pueden comportarse de manera similar en las ciudades porque aprenden unos de otros cómo explotar nuevas fuentes de alimento humano. Por ejemplo, las cacatúas en Sídney han aprendido a abrir los cubos de basura. En Toronto, los mapaches están en una carrera para burlar a los humanos mientras los gestores de fauna urbana intentan diseñar cubos de basura a prueba de animales.

Los edificios y puentes en las ciudades se convierten en el hogar de murciélagos, aves y otros habitantes urbanos, a costa de aprender a usar sitios de anidación más naturales. Las carreteras y alcantarillas modifican cómo y hacia dónde se mueven los animales.

Mientras que los animales rurales pueden buscar comida en una variedad de lugares y comer una diversidad de alimentos, los animales urbanos pueden concentrarse en cubos de basura o vertederos donde saben que pueden encontrar comida, pero terminan consumiendo una dieta potencialmente poco saludable.

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Consecuencias de comportamientos similares

La pérdida de diversidad conductual está ocurriendo en todos los lugares donde los humanos aumentan su huella en la naturaleza. Esto es preocupante en varios niveles.

A nivel de población, la variación conductual puede reflejar la variación genética. La variación genética otorga a las especies la capacidad de responder a futuros cambios ambientales. Por ejemplo, para los animales que han evolucionado para reproducirse en una época específica del año, las islas de calor urbanas pueden seleccionar una reproducción más temprana.

Reducir la variación genética deja a las poblaciones con menos capacidad para responder a cambios futuros. En ese sentido, tener variación genética se asemeja a una cartera de inversiones diversificada: repartir el riesgo entre una variedad de acciones y bonos reduce el riesgo de que un solo golpe lo destruya todo.

Además, a medida que los animales se vuelven más mansos, pueden surgir nuevos conflictos entre animales y humanos. Por ejemplo, puede haber más choques de autos, mordeduras de animales, daños a la propiedad y transmisión de enfermedades zoonóticas. Tales conflictos cuestan dinero y pueden dañar tanto a los animales como a los humanos.

Perder la diversidad conductual también es preocupante para la conservación. Cuando una especie pierde diversidad conductual, pierde resiliencia frente a futuros cambios ambientales en la naturaleza, lo que dificulta la reintroducción de animales urbanos a la vida silvestre.

Perder la diversidad conductual también corre el riesgo de borrar comportamientos aprendidos socialmente y específicos de la población, como las rutas de migración local, las técnicas de búsqueda de alimento, las tradiciones de uso de herramientas o los dialectos vocales.

Por ejemplo, las poblaciones del mielero regente de Australia han ido disminuyendo y están en peligro crítico. El aislamiento de tener menos ejemplares de su propia especie cerca ha interrumpido el comportamiento normal de aprendizaje de cantos, lo que dificulta que los pájaros machos canten melodías atractivas que les ayuden a encontrar pareja y reproducirse con éxito.

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En última instancia, la homogeneización conductual está haciendo que la fauna en ciudades como Los Ángeles, Lima, Lagos y Lahore se comporte de maneras similares a pesar de vivir en entornos diferentes y tener historias evolutivas distintas.

Muchos de estos comportamientos influyen en la supervivencia y la reproducción, por lo que comprender esta forma de pérdida de diversidad es importante para el éxito de la conservación de la fauna silvestre, así como para la planificación urbana futura.

The Conversation. Traducción: Maggie Tarlo.

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