
por ALEXANDRIA MITCHEM HANSEN – Universidad de Columbia
Las ratas y otros roedores y plagas pueden ser grandes archivistas.
Eso se debe a que buscan comida y construyen madrigueras, almacenando tela, papel, huesos de animales, restos de plantas y otros materiales bajo las tablas del suelo, detrás de las paredes y en áticos, sótanos y pozos. Allí, estos materiales pueden secarse y permanecer inalterados durante cientos de años.
Al analizar los materiales de estos nidos, los arqueólogos como yo podemos aprender más sobre las personas que alguna vez vivieron cerca.
Estudié un nido de ratas que fue utilizado por generaciones de ratas durante varias décadas y que se encontró bajo las tablas del suelo en el ático de la casa histórica en Bartram’s Garden, en el suroeste de Filadelfia. En 1728, el granjero cuáquero y naturalista John Bartram comenzó a plantar su jardín, que es considerado el jardín botánico más antiguo de América del Norte. Estudié miles de plantas recolectadas por ratas y aprendí cómo la familia Bartram utilizaba estas plantas para alimentación, medicina, comercio y estudio.
Un nido de 200 años de antigüedad
Los nidos de ratas son comunes en estructuras históricas, particularmente en casas como la de Bartram que contenían cocinas y edificios que se utilizaban para el almacenamiento de alimentos, como sótanos.
Bartram recolectó plantas de todo el este de América del Norte junto con las que le enviaban naturalistas de Europa. Sus hijos, John Jr. y William, y más tarde su nieta Ann Bartram Carr, continuaron expandiendo el jardín, que ganó fama internacional durante los siglos XVIII y XIX.
El nido de ratas fue descubierto durante trabajos de preservación histórica en la casa de Bartram en 1977. Mi análisis de los materiales en el nido indica que se formó a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Los materiales son representativos de las plantas que los roedores habrían estado recolectando de la casa y el jardín de los Bartram.
Las plantas que identifiqué no se limitaban a las vendidas por la familia Bartram como parte de su negocio de viveros. Tampoco se limitaban a plantas que se intercambiaban entre naturalistas que esperaban aprender más sobre la flora de las colonias americanas. Incluían cultivos como trigo, trigo sarraceno, maíz, chirivías y frijoles cultivados por la familia para alimentarse; hierbas como limoncillo, albahaca y menta utilizadas como medicina por la familia; y muchas plantas silvestres y malezas (por ejemplo, zarzas, neguilla, y gramíneas de escoba y aguja) que no fueron cultivadas intencionalmente por los Bartram pero que, no obstante, fueron recolectadas por las ratas en la propiedad.
Al estudiar las plantas recolectadas por estas ratas, aprendí no solo sobre las plantas científicas y comerciales importantes en el jardín, sino también sobre la comida y la medicina que la familia consumía y usaba, incluyendo bocadillos importados como cacahuates y nueces de Brasil, que no se cultivaban en el jardín pero que podrían haber sido comprados en Filadelfia.
Clasificando cinco kilos de material
Soy arqueobotánica, lo que significa que recupero e identifico plantas del pasado. A lo largo de casi tres años, clasifiqué más de 5 kilogramos de material del nido de ratas recuperado de la casa de los Bartram y almacenado en el Centro para el Análisis de Materiales Arqueológicos del Museo Penn.
Debido a que a menudo hay mucho material, los arqueólogos dividen este tipo de muestras utilizando tamices geológicos, que son herramientas de cribado científico que filtran las muestras por tamaño. Esto hace que el material sea más fácil de clasificar.
Luego utilicé un microscopio para clasificar e identificar las plantas allí contenidas. Los arqueobotánicos encuentran varias partes de las plantas, incluyendo semillas, tamo, huesos de frutas, cáscaras de nueces y mazorcas. Las plantas que identifiqué variaban en tamaño, desde mazorcas de maíz enteras hasta semillas de maleza más pequeñas que medio milímetro.
Para identificar las especies de plantas, utilicé manuales de referencia, colecciones comparativas de semillas de plantas y otras partes, y ayuda de los arqueobotánicos del Museo Penn. También estudié imágenes de herbarios, que son colecciones de plantas históricas que han sido preservadas y archivadas.
En el futuro, planeo concentrarme en las plantas de maleza recuperadas del nido de ratas. La mayoría de las especies invasoras en los Estados Unidos se introdujeron originalmente en contextos hortícolas, incluidos jardines botánicos y viveros. Los datos de Bartram’s Garden nos ayudarán a mí y a otros académicos a comprender mejor el momento y los detalles de este proceso.
The Conversation. Traducción: Maggie Tarlo